De la diferencia entre lo Temporal y Eterno



Tapa del libro


Introducción

1. El P. Juan Eusebio Nieremberg y Otín (1595-1658). Rasgos biográfícos
 
La primera biografía del P. Eusebio Nieremberg se la debemos al jesuita Alonso
de Andrade continuador de la serie Varones Ilustres de la Compañía de Jesús iniciada por
el mismo Nieremberg. En efecto en el tomo quinto de la serie, Andrade publica una
Vida del muy espiritual y erudito P. Juan Eusebio Nieremberg. La intencionalidad de esta
biografía es clara: abrir camino a la posible beatificación y por eso el género literario es
hagiográfico y el acento está puesto más en los milagros y virtudes heroicas, que en la
vida misma de nuestro autor.1

A pesar de los esfuerzos hechos en los últimos tiempos por establecer una biografía
mas o menos fidedigna del P. Juan Eusebio Nieremberg, los datos esquivos, los
archivos quemados o desaparecidos y el bajo perfil que cultivó el autor –tal vez uno
de los mas leídos en materia de espiritualidad en los siglos XVII y XVIII– nos dejan
con una semblanza de los acontecimientos básicos de su vida, pero un gran desconocimiento
de su actividad intelectual, docente y pastoral.2

Los padres de Nieremberg fueron Gottfried Nieremberg y Regina Ottin, alemanes
de origen y al servicio de María de Austria, hija de Carlos V y esposa del emperador Maximiliano
II. Los dos estuvieron junto a la emperatriz mientras duró su estancia alemana entre
1550 y 1576. El origen geográfico de los esposos Nieremberg es también desconocido. Tal
vez Nieremberg sea una variante dialectal de Nüremberg, pero esto es tan solo una hipótesis.3
Al morir el emperador Maximiliano, los Nieremberg se trasladan con María de Austria a la corte española. Gobernaba el enorme imperio español el hermano de María, Felipe II. Juan Eusebio Nieremberg nació en 1595, en ese ambiente cortesano, germano.

 
e hispano, unos 18 años después de que sus padres hubieran llegado a la península ibérica.
Cursó sus primeros estudios (humanidades y latinidad) en el Colegio Imperial de
Madrid el mismo donde enseñará y pasará la mayor parte de su vida. En 1610 o 1611
pasó a la Universidad de Salamanca para estudiar los dos Derechos (utruque iure) Civil
y Canónico. Las primeras biografías hablan de una larga enfermedad que lo abrió a una
experiencia que marcará los grandes temas de su obra escrita. Su primer biógrafo lo
relata así:

A los diecinueve años hace los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. Decide entonces embanderarse detrás de Cristo entrando a la Compañía de Jesús. Es recibido en la misma ciudad de Salamanca el 31 de marzo de 1614. Pero su padre tenía para él otros planes. Siendo el único varón y heredero, pretendía que luego de sus estudios se trasladara a Flandes, donde un tío era maestre de campo y tenía mucha influencia en la corte.
Luego de varios intentos disuasivos, el padre consigue un breve del Nuncio, ordenando
que Juan Eusebio fuera trasladado del noviciado en Villagracia a la casa de los jesuitas en
Navalcarnero. La intención paterna no es difícil de adivinar: pretendía que revisara más
serenamente su decisión. Finalmente prevaleció la elección del joven Juan Eusebio que
volvió a ingresar en el noviciado pero de la provincia de Toledo que estaba en Madrid
–mas cerca de su familia– donde hizo sus votos el 3 de abril de 1616.
La siguiente etapa formativa transcurre en Huete, Castilla la Nueva. Allí perfecciona
el latín, el griego y el hebreo. En 1619 lo encontramos en Alcalá de Henares
estudiando Artes y Teología. En esa misma ciudad, en 1623, se ordenaba sacerdote y
“cantaba su primera misa”.
Los comienzos de la actividad literaria de Nieremberg son inciertos. Las primeras
biografías hablan de que ayudó al P. Juan de la Cerda a publicar los comentarios sobre Tertuliano
y San Aldelmo.4 En cambio, sí tenemos datos sobre los comienzos de su actividad
académica. En 1628, el Colegio de los Jesuitas en Madrid, pasó a tener estatuto universitario.
A Juan Eusebio se le encarga entonces la cátedra de “Historia Animalium Plantarum,
etc…” o sea de Ciencias Naturales. Leyó su primera lección el lunes 19 de febrero del
mismo año.5
El 4 de julio de 1633 hizo la profesión solemne de cuarto voto. Esta particularidad
de los jesuitas consiste en un voto de obediencia al Santo Padre. También en torno
a 1633, comienza a ocuparse de la cátedra de Sagrada Escritura. Algunas de sus obras
latinas sobre este tema, podrían haber sido pensadas como textos para los alumnos.6 La
biografía de Andrade lo hace solicitando ser misionero en América, pero no ha quedado
rasgo documental de su pedido. Mas bien se dedicó incansablemente al estudio, las clases
y la publicación de sus múltiples obras. Como decíamos, prácticamente la totalidad
de su vida transcurrió en el Colegio de Estudios Reales de Madrid también llamado el
Colegio de San Pedro y San Pablo de la Compañía de Jesús en la Corte.7
 
En 1645 cuando cumplía cincuenta años sufrió una enfermedad que lo privó del habla y le paralizó las manos y afectó la vista. No se conoce casi nada de sus últimos trece años de vida ya que se han perdido la mayoría de los archivos de esa época. Al parecer recuperó por un tiempo el habla y pudo retomar parcialmente sus actividades. Murió el 7 de abril de 1658.
 
 
 Retrato de Niéremberg de Bartolomé de Maura Montaner (1844-1926), Madrid, entre 1880 y 1890.
Imagen digital en la Biblioteca Nacional de España
 
 2. Sus obras

Juan Eusebio Nieremberg es tal vez uno de los autores más prolíficos que dio España en el siglo XVII. Sus obras tuvieron una difusión paralela en popularidad a las obras del P. Rodríguez S.J. y a las de fray Luis de Granada.
La totalidad de sus escritos han sido reseñados muy cuidadosamente por el gran bibliógrafo de la Compañía de Jesus, Charles Sommervogel (1834-1902).8 La obra


 
completa (más de 10.000 páginas) se divide prácticamente en partes iguales para las obras latinas y las castellanas. La mayoría de sus obras han tenido además múltiples ediciones y muchas de ellas traducciones a varias lenguas. No pretendemos dar aquí una lista completa. Simplemente nos limitaremos a señalar las diversas temáticas que abordó nuestro jesuita y enumerar algunas de los trabajos más significativos.

Abordada según la temática, podríamos clasificar la obra de Nieremberg en los siguientes rubros: obras históricas-hagiográficas, obras filosóficas, obras de historia natural, obras ascético-espirituales, obras político-sociales. Presentaremos algunas de ellas, sobre todo las que nos sirvan para comprender mejor el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno.

De temática histórica, Nieremberg dejó una Tabla cronológica de las cosas mas ilustres de España impresa primeramente en Madrid en 1641 bajo el seudónimo de Claudio Clemente.
Esta obra se continúa con varias otras impresiones de “tablas” de cosas “eclesiásticas”,
cosas “políticas”, de los “descubrimientos, conquistas… de las Indias Orientales”, del
“gobierno secular y eclesiástico de las Indias”.9 El interés de Nieremberg por las “cosas de
la historia” es evidente. Lo encontraremos reflejado en el De la diferencia en los múltlipes
ejemplos tomados de hechos históricos. La historia es para Nieremberg maestra de vida.

Del mismo cuño histórico es la labor hagiográfica de nuestro jesuita. Le debemos la
primera noticia de los compañeros mártires jesuitas rioplatenses, San Roque González de
Santa Cruz, Alonso Rodríguez y Juan del Castillo. Trataremos mas abajo sobre este impreso.

El mismo año que publicaba el relato martirial (1631), Nieremberg logra imprimir –luego
de varias idas y vueltas con las autoridades de la Compañía– una Vida de San Ignacio de
Loyola.10 Con esta vida del fundador de los jesuitas, Nieremberg inicia la serie de los Varones
ilustres de la Compañía de Jesús cuyo primer tomo aparecía en Madrid en 1643. La obra
alcanzó cuatro tomos en vida de nuestro autor y fue continuada por el P. Alonso de Andrade
con dos tomos mas y por el P. Joseph Cassani con tres tomo mas.
 
Tuvo varias reimpresiones y ediciones parciales a lo largo del tiempo.11 Podemos afirmar que la obra hagiográfica de Nieremberg tiene el mérito de haber recopilado datos y vidas de jesuitas de muy diversa procedencia y que en muchos casos se hubieran perdido de no haber sido compendiadas en estas
series.
 
El lenguaje usado y las concepciones de la santidad resultan sin embargo cargadas de
lo maravilloso y lo milagroso y de una obvia exaltación propagandística de la obra de los jesuitas,
cuando cumplían el primer centenario de la fundación de la orden en 1640.

Entre las obras latinas, nos gustaría presentar su De arte voluntatis.Se trata de
una obra temprana, pero considerada una de las mejores y fuente de muchas de las ideas
que aflojarán en posteriores trabajos. Aparece impresa por primera vez en Lyón en 1631
 
 
con varias reediciones latinas, francesas e italianas, pero no castellanas.12 La obra se inscribe
en el contexto de las disputas teológicas sobre la relación entre la libertad humana y la gracia. Nieremberg evita sin embargo el género de la disputatio para exponer su propia síntesis. El tratado articula la voluntad con el entendimiento y la dimensión afectiva de la persona. La voluntad está hecha para la libertad y esta no se alcanza sino es con el propio conocimiento y la contemplación de Dios y la eternidad. Dice Didier: “El tratado
De Arte Voluntatis empieza siendo una lección estoica y ascética, pero poco a poco el lenguaje va haciéndose platónico y místico”.13 Si nos hemos detenido en esta obra, es porque ya se encuentran aquí los temas que veremos aparecer en el libro De la diferencia entre lo temporal y eterno.

Con respecto a las obras de historia natural, todas ellas se inscriben en la contribución de los jesuitas del siglo XVII y todo el XVIII a las ciencias naturales. Nieremberg escribe una Curiosa filosofía y tesoro de maravilla de la naturaleza examinadas en varias cuestiones naturales en 1630. La obra es seguida por una segunda parte publicada en 1633 con el título de Oculta filosofía. De la sympatía y antipatia de las cosas,.14 Nieremberg describe e intenta comprender y explicar los cambios que sufre la naturaleza, sus monstruos
y maravillas. Hoy se sabe que esta segunda obra ejerció una profunda influencia en el
sabio Athanasius Kircher (1602-1680) famoso por la invención de la máquina del movimiento
perpetuo.
 
Estamos seguros que si Nieremberg hubiera podido contemplar los grabados presentes en la edición hecha en 1705 –con las serpientes, dragones y variados animales extraños– de la obra que aquí se reproduce, se hubiera sentido perfectamente a gusto.
 
Con un sentido un poco mas realista Nieremberg publica en 1635 un manual
de Historia natural.15 El libro es un vivo testimonio de la rica información científica que
manejaban los jesuitas, debido al constante intercambio con las misiones dispersas por
todo el mundo. Retomaremos el análisis de este libro un poco mas abajo.

Finalmente alguna mención de las obras de carácter ascético-espiritual de nuestro
Jesuita. Sin duda forman la mayor parte del corpus de sus escritos. Nos limitaremos aquí a
enunciar un elenco de ellas ya que los títulos hablan por si mismos. Luego de la Diferencia,
le sigue en cantidad de ediciones y en difusión la obra: Del aprecio y estima de la gracia divina
que nos mereció el Hijo de Dios con su preciosa sangre. Tuvo su primera edición en Madrid
en 1638. En 1633 Nieremberg publicó la Vida divina y camino real de gran atajo para la
perfección. El libro De la adoración en espíritu y verdad fue publicado primeramente en latín
 
 
en 1631 y en castellano en 1647. En Madrid en 1641 aparecía la obra De la hermosura de
Dios y su amabilidad por las infinitas perfecciones del Ser Divino. Esta obra parece continuarse
con el Prodigio del Amor Divino y finezas de Dios con los hombres publicada en la misma
imprenta y el mismo año. El así llamado Epistolario de Juan Eusebio Nieremberg, también
lo podemos agrupar en este rubro de obras espirituales-ascéticas, ya que se trata de cartas
dirigidas a personajes imaginarios, donde el autor da consejos acerca de diversas situaciones
de vida. La primera edición apareció en 1649 y fue luego traducida al italiano y al
francés. Nieremberg tiene también una clasica preparatio ad mortem aunque es un tema que
recorre toda su obra.
 
En efecto, en 1643 publicaba la Partida a la Eternidad y preparación
para la muerte en Zaragoza por el impresor Pedro Vergés. Dejamos de lado otra cantidad
de obras espirituales menores como devocionarios, colecciones de dictámenes espirituales,
obras marianas, etc.

Como puede apreciarse, la cantidad y la diversidad de la obra de Nieremberg es ciclópea.
No toda tiene igual profundidad. Pero no se le puede quitar el mérito a Nieremberg
de haber hablado al hombre de su época y a todas las dimensiones del hombre. Como dice
su máximo estudioso:
     
“Para juzgar a Nieremberg prescindamos investigar en sus obras lo que no pretendió
realizar, no le concedamos intenciones que no pudo tener: edificar un nuevo
sistema, sin falla y sin apertura…No perteneció Nieremberg al espíritu de sistema,
sino a este espíritu de tradición que permitió a España guardarse su alma mediterránea,
grecolatina y cristiana.”16
 
3. Nieremberg y América

El contacto de Nieremberg con la realidad americana queda plasmado inicialmente
en su obra sobre la Historia Natural que, como decíamos mas arriba, seguramente
sirvió de texto para sus clases en el Colegio Real de Madrid. En efecto, allí encontramos
grabados de vicuñas, armadillos, el ocotochtli o ocelote, y un sin número de plantas americanas
que se destacan por sus nombres indígenas. He aquí el título de algunos de sus
capítulos:

  • De Animalibus novi Orbis
  • Quomodo homines et animalia tranfuecta in novum orben
  • An aliqua animalia exotica Americae et insularum remotissimarum post primam productines eneta fuerint
  • An in America fuerint in principio mundi formata animalia quae ibi inveniuntur. De Amazonibus
  • De caeremoniis Mexicanorum
  • De Scorpionibus Guatimalicis
  • De Chilli Indiae Orientalis.....
16 H. Didier, Vida y pensamiento, 507.
 
La contribución de los jesuitas a este nuevo conocimiento que suscitó la aparición
en el horizonte europeo, de las “cosas del Nuevo Mundo”, fue muy significativo para
la historia de la ciencia positiva, que se va haciendo más predominante con el siglo de la
ilustración. La descripción, la interpretación y el uso simbólico de la naturaleza americana
fue clave en este proceso.17
 
Armadillo americano en la Historia naturae de Nieremberg, edición de Amberes, 1635
 
 Nieremberg es también –como decíamos más arriba– uno de los primeros en difundir la historia de los santos mártires rioplatenses de la Compañía de Jesús. En efecto, el 15 de noviembre de 1628, mientras Nieremberg enseñaba pacíficamente en el Colegio Imperial de Madrid, son asesinados el sacerdote criollo Roque González de Santa Cruz
junto al padre español Alonso Rodríguez Olmedo en la reducción recientemente fundada de Caaró. Dos días después, el 17 de noviembre, el jesuita español Juan del Castillo, corría la misma suerte. La noticia de los mártires rioplatenses debió difundirse rápidamente entre los hijos de San Ignacio, porque ya en 1631 aparecía en la prensa Lyoniana
de Jacobo Cardon el relato latino escrito por Niéremberg. Se trata de la Panegírica narración de los tres mártires de la Compañía de Jesús que padecieron en la provincia de Uruguay,

 
 en el Paraguay. 18 La obra quedó un tanto escondida porque circuló en forma de apéndice
de la obra latina que presentábamos mas arriba sobre “el arte de la voluntad”. 19
 
 El Arte de la voluntad con la Historia Panegyrica, edición de París, 1639
 
Seguramente, Nieremberg nunca soñó que su obra De la diferencia entre lo temporal y eterno terminaría impresa en la lengua guaranítica de las reducciones y mucho menos, que lo sería en una imprenta fundada en ese mismo lugar.

4. Nieremberg leído en el Paraguay

El Inventario de la Biblioteca jesuítica del colegio de Asunción registraba nada menos que 21 obras de Nieremberg en un total de 44 volúmenes al momento de la expulsión.20 Entre ellas se contaban dos ediciones de la Diferencia entre lo temporal y eterno impresas en Barcelona en 1727 y 1757 en 4º. Siendo estas dos, posteriores a la edición traducida al guaraní del P. Serrano (1705), es de suponer que existieron muchos mas
ejemplares de ediciones anteriores que circulaban por las reducciones. Curiosamente, no se conservaba en la biblioteca del colegio en ese momento, ningún ejemplar de la edición guaraní realizada en la imprenta de las reducciones. En cambio había 4 ejemplares de la Explicación del catecismo en lengua guaraní hecha bajo la dirección del Padre Pablo
Restivo S.J. por el conocido Nicolás Yapuguay, e impresa en el Pueblo de Santa María La Mayor en 1724.21
 
 
 Algunos años después de que la Diferencia fuera traducida al guaraní por el P. Serrano,
también fue traducida a la lengua chiquitana. Lo hizo el insigne lingüista jesuita,
el P. Ignacio Chomé (1696-1768).22 El P. Chomé de origen francés tenía una notable
capacidad para las lenguas. Al llegar a Buenos Aires había aprendido el angolés para poder
evangelizar a los mas de 20.000 negros esclavos que encontró a su llegada al Río de
la Plata. Hablaba el guaraní en sus dos variantes: paraguaya y chiriguana. Sabía quechua,
zamuco y chiquitano. Escribió gramáticas y vocabularios y algunos sermones en esas
lenguas. Tradujo la Diferencia entre lo temporal y eterno de Nieremberg y La imitación de
Cristo.

Tenemos noticias de ello a través de la obra del jesuita exiliado José Manuel Peramás
(1732-1793). En su De vita et moribus tredecim virorum paraguaycorum publicado
en su exilio italiano en Faenza dice:
“Tradujo igualmente en la lengua de los chiquitos el libro De Contemptu mundi
de Tomás de Kempis y la utilísima obra del P. Eusebio Nieremberg, cuyo título
es Discrimen inter temporaria et aeterna para que sirviese para el aprendizaje de
los neófitos.”

Chomé había sido destinado a las reducciones del Río Uruguay en 1730. Tal
vez allí tomó contacto con la traducción guaraní de la Diferencia. En 1738 el provincial
Bernardo Nusdorffer lo destina a las misiones de chiquitos. Aterriza primeramente en la
reducción de San Ignacio de Zamucos. Permanecerá en diversas reducciones chiquitanas
hasta 1776 en que lo encuentra el decreto de expulsión. En ese lapso de tiempo, debió
realizar la traducción del libro de Nieremberg. Esto está materialmente confirmado, ya
que en 1936 se encontraba en el pueblo de Santiago de Chiquitos un manuscrito que
rezaba: Diferencia entre lo temporal y eterno. Aapi N’icomoçoco n’azinaañai...24
Cabe concluir que las obras de Nieremberg eran leídas y apreciadas entre los
misioneros jesuitas de las reducciones. En algunas de esas obras, y particularmente en
 
 
la Diferencia, vieron un instrumento pastoral apto –al ser traducido– para el neófito que
avanzaba en la comprensión y vivencia de la fe cristiana.

5. La imprenta en las reducciones - Instrumento al servicio de la evangelización

a. Algunos antecedentes

En 1630 partía rumbo a Madrid y Roma como procurador de los jesuitas de la
provincia del Paraguay el padre Juan Bautista Ferrufino. Entre los encargos hechos por
la Quinta Congregación Provincial del Paraguay, se le había pedido agenciara “una imprenta
para publicar varias obras en lengua indígena, sumamente necesarias.” Efectivamente,
encontramos a Ferrufino en Roma en 1632 entregando al General un memorial efectivizando
el pedido:

«Hanse escrito Arte y vocabulario en la lengua de Angola y también en la lengua
Caca del Valle de Calchaquí y por no se poder imprimir sin asistencia de los que
entienden las dichas lenguas, no se han traído a imprimir a Europa; y por otra
parte, para comunicarlos es necesario imprimirlos: suplico a V. P. nos mande dar
de las Provincias de Francia o de Alemania y Flandes algún hermano que entienda
de eso para que comprando una imprenta se pueda conseguir este efecto de
tanta importancia para el bien de las almas.»25

A pesar de la buena voluntad del General, no se pudo concretar ni la compra de
la imprenta, ni el envío de un hermano impresor. De hecho, en 1637 pasaba como procurador
de la provincia jesuítica del Paraguay, el P. Antonio Ruiz de Montoya con sus
escritos en lengua guaraní, para ver la posibilidad de imprimirlos en Europa.26

Pasarán unos 70 años hasta que se materializara la deseada imprenta. En el entretiempo,
los jesuitas entrenaron a sus catecúmenos para copiar en tinta, libros de origen
europeo, tanto que lograban engañar a muchos observadores.27


Gracias a los esfuerzos de dos jesuitas, el Padre austríaco Juan Bautista Neumann
(1658-1704) y el Padre José Serrano (1634-1713) se instaló la imprenta y se fundieron
los tipos. El testimonio del Padre Antonio Sepp es definitivo al respecto:
"Hace un año que el Padre Juan Bautista Neumann, de la Provincia de Bohemia, introdujo la tan necesaria y ansiada imprenta e imprimió el Martiriologio Romano, del que hasta ahora carecían la mayoría de las Reducciones y aunque los tipos de la impresión son desiguales a los de las impresiones de Amberes, contiene cuanto necesitan los Indios para leer en el refectorio."

b. La instalación de la imprenta en las reducciones
Por lo que sabemos al presente, el primer libro publicado en la imprenta jesuítica
fue una edición en guaraní del Martirologio Romano (1700). Como queda explicado en
el prólogo, fueron encontrados hace poco, 138 folios en el pueblo chiquitano de Concepción.

Lo siguió el Flos Sanctorum del jesuita Rivandeneira que además incluyó algunos
sermones del cacique guaraní Nicolás Yapunguay. Esta obra fue traducida por el Padre
Serrano según consta en carta del general de la Compañía, padre Tirso González, al
provincial del Paraguay, P. Lauro Núñez. Citamos in extenso este fragmento, porque nos
describe bien la intencionalidad de la traducción y la impresión:
“El Padre José Serrano me envía un papel que V. R. le escribió en que le da
orden que alce mano de la traducción que iba haciendo del Flos Sanctorum del
Padre Rivadeneira en la lengua guaraní, general de los Indios, por estar en que
esto no se podía hacer sin licencia del General, según la Regla 6ª. A mi me es
de grande edificación su mucha atención de V. R. a cualquiera sombra de regla;
pero ha andado en la materia demasiado escrupuloso; lo mismo que pasa en la
impresión de un libro compuesto, pasa en la impresión de un libro traducido,
que como no es necesario licencia del General, ni de otro alguna, para componerle,
tampoco para traducirle. La traducción De la Diferencia entre lo temporal
y eterno del Padre Juan Eusebio Nieremberg y la del Flos Sanctorum del Padre
Rivadeneira se la tengo alabada al Padre Serrano, porque me parece muy útil
para los Indios que, sabiendo leer, se podrán aprovechar de esos libros. Yo me
holgara harto de poder disponer el enviar de letras [i.e. tipos] de imprenta y
sujeto inteligente de impresión, para que allá se pudiesen imprimir esos libros,
pero no se halla sujeto de arte.”
Queda claro entonces que el General de la compañía favoreció y alentó la traducción
e impresión de las obras, en contra del provincial escrupuloso. La imagen del
P. Tirso González en la edición del De la Diferencia guaraní y la dedicatoria que le hace
Serrano se entienden a la luz de esta carta.
Consignamos a continuación una lista de las obras que hoy por hoy conocemos
con seguridad y que fueron impresas en las reducciones entre 1700 y 1727. Se ha especulado
sobre el porqué del fin de la actividad de la imprenta guaranítica. La tesis mas
probable es la de la carencia de papel y los costos de su importación.

c. Lista de Impresos actualmente existentes, salidos de la Imprenta de las reducciones
jesuíticas

1. 1700: Martirologio romano, del P. Dionisio Vazquez, Loreto, en 350 páginas
aproximadamente.
2. 1705: De la diferencia entre lo temporal y eterno, del P. Eusebio Nieremberg,
impreso en las doctrinas, 438 páginas.
3. 1713: Instrucción práctica para ordenar santamente la vida, del P. Antonio Garriga,
Loreto, 120 páginas.
4. 1721: Manuale ad usum Patrum Societatis Iesu, qui in reductionibus Paraquariae
versantur ex Rituali Romano ac Toletano decerptum del jesuita siciliano
afincado en las reducciones Paolo Restivo, S. J., en Loreto, 266 y 79
páginas. 33
5. 1722: Vocabulario de la lengua guaraní, compuesto por el padre Antonio Ruíz
de Montoya, revisto y aumentado por otro religioso de la Compañía de
Jesús. Santa María la Mayor, 589 páginas.
6. 1724: Arte de la lengua guaraní, por el P. Antonio Ruíz de Montoya de la Compañía
de Jesús. Con los escolios, anotaciones y apéndices del P. Paulo
Restivo de la misma Compañía sacados de los papeles del P. Simón
Bandini y de otros. Santa María la Mayor, 388 páginas.
7. 1724: Nicolás Yapuguay, Explicación del catecismo en lengua guaraní por... Con
dirección del P. Paulo Restivo de la Compañía de Jesús. Santa María la
Mayor, 402 páginas.
8. 1727: Nicolás Yapuguay, Sermones y ejemplos en lengua guaraní por... Con
dirección de un religioso de la Compañía de Jesús. San Francisco
Javier, 165 páginas.34
9. 1727: Carta que el señor doctor don Joseph de Antequera y Castro... escribió al
... obispo del Paraguay doctor don fray Joseph Palos, etc. San Francisco
Javier, 6-24 páginas.

6. El Padre José Serrano, traductor de Nieremberg al guaraní
El Padre José Serrano nace en la ciudad de Antequera de Málaga el 12 de mayo
de 1634. Ingresa a la Compañía de Jesús en 1652. Mientras realizaba sus estudios es
destinado a la provincia del Paraguay. Llegó a Buenos Aires en la expedición del P. Simón
de Ojeda el 2 de abril 1658. Completó la teología y se ordenó sacerdote en 1663.
Estuvo en Córdoba en 1675 y en Asunción en 1681. Fue socio del provincial Gregorio
de Orozco entre 1689-90. Fue rector del Colegio de Buenos Aires entre 1695-1699 y
superior de las reducciones del río Uruguay entre 1701-1702. Murió en la reducción de
Loreto en mayo de 1713.35 ¿Cuál fue la edición en la que se basó el P. Serrano para hacer la traducción del
De la diferencia de Nieremberg? Aquí solamente podemos hacer suposiciones, pero es
bastante probable que Serrano tuvo a la vista la edición castellana hecha en Amberes en
1684.36 Se calcula que Serrano había comenzado con su traducción en 1696. En 1699
el General Tirso González decía que había recibido una carta de Serrano avisando que
tenía muy adelantada la traducción. Para el 1700, consta que el P. Ioseph Bernardino
Cerbín, Dean de la Iglesia y gobernador del obispado tenía ante si la traducción de la
Diferencia y la del Flos Sanctorum. Dice en su aprobación fechada en Asunción el 18 de
septiembre: “He visto la obra del desvelo de V. P. R. que ocasionó el encendido zelo del bien
de las almas que siempre le ha asistido, traduciendo del ydioma castellano en la
lengua guaraní, nativa y general de los Yndios de esta Provincia, el tomo de la
Diferencia entre lo temporal y eterno del R. P. Juan Eusebio Nieremberg y los del
Flos Sanctorum del R. P. Pedro de Ribadeneira.”.
El P. Cerbín consigna también la calidad de la traducción diciendo: “Y es de
suponer, que por adelantado y por muy perito que puede estar en dicha lengua avía de
salir con toda perfección lo traducido, sin embargo me movió lo especial del dictamen
por averlo leido, como lo leí, con atención cuidadosa, … y no solo no he podido hallar
cosa que censurar, … digno es pues de que se solicite que se de a la imprenta.” Lo mismo
consigna el P. Pedro de Orduña S.J. diciendo: “… me ha causado admiración el ver
la propiedad, claridad y elegancia con que V. R. pone a la vista materias tan difíciles de
explicar en esta lengua…”.38 Concluyamos pues que la pericia traductora del P. Serrano
era reconocida unánimemente por sus contemporáneos. Quedará para la tarea de los investigadores
estudiar a fondo esta traducción de Nieremberg, que seguramente arrojará
luz sobre el ingente esfuerzo de inculturación realizado por estos hijos de San Ignacio.

7. Estructura y contenido de la obra
El libro De la diferencia está dividido en cinco partes, también llamados “libros”,
cada uno con diversos capítulos (15, 9, 10, 13 y 9). Cada capítulo tiene su propio título.
La edición hecha en las misiones, tiene además, algunos documentos iniciales, que no
aparecen en impresiones europeas. Estos remplazan a documentos similares en otras
ediciones del viejo mundo:
ƒ 3r. Aprobación del D. Ioseph Bernardino Cerbin, Dean de la Iglesia y gobernador
del obispado, en Asunción del Paraguay, 18 de septiembre de 1700.
ƒ 3v. Parecer de Pedro de Orduña S.J. y Licencia del Provincial Simón de León
S.J., Buenos Aires, 15 de julio de 1696.
ƒ 4r. Licencia del Dr. Ioseph Bernardino Cerbin, Asunción, 6 de agosto de 1701.
ƒ 4v. Parecer del P. Francisco de Castañeda dado en Buenos Aires el 7 de julio de
1697. Agrega además dos dedicatorias. La primera al Espíritu Santo, seguramente de la
pluma del P. Serrano y la segunda al General de la Compañía de Jesús Tirso González, esta
sí firmada por Serrano. Las dos dedicatorias tienen su correlato gráfico en dos grabados que
comentaremos mas adelante.
ƒ 6r. Dedicatoria a la “Magestad del Espírito Santo, tercera persona de la Trinidad
sagrada”.
ƒ 8r. “Al M. R. P. Tyrso Gonzalez preposito General de la Compañía de Iesus”.
Por otra parte, la edición misionera elimina algunos complementos presentes en
ediciones castellanas y europeas: las Advertencias de las meditaciones mas importantes desta
obra, una especie de guía selectiva de lectura y ejercitación que organiza los temas presentes
en el libro en el clásico triple sendero espiritual de la via purgativa, la iluminativa
y la vía unitiva. Elimina también, una lista de meditaciones para todos los estados de vida
y el Sumario de los capítulos. Tampoco están presentes en la versión de las reducciones,
los apéndices e índices siguientes: las Autoridades latinas citadas en este libro, los Lugares
de la Sagrada Escritura y el Indice de las cosas notables. Nuestra edición también carece del
clásico colofón.
A grandes rasgos, podríamos decir que la Diferencia es una gran paráfrasis de los
Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.40 Nieremberg elige los grandes temas de
la experiencia de los ejercicios y los vuelca en una prosa del gusto de su época. La trama va
desde el Principio y Fundamento, pasando por la meditación del infierno, para concluir con la
Contemplación para alcanzar amor.41 Esta inspiración fontal en el libro de San Ignacio, queda
más de manifiesto en las Advertencias de las meditaciones más importantes de esta obra que Nieremberg
hace agregar al pórtico de la obra: “En este Libro se tratan los puntos mas sustanciales que hay para reformar la vida
de un Christiano, los quales no solo se debían leer, sino meditar de espacio (sic), con lo qual experimentará un alma gran provecho.”
La “reforma de la vida” es un tópico clásico en la espiritualidad de cuño hispano
de los siglos de la reforma católica. Recordemos que también los Ejercicios Espirituales,
tenían en su título el mismo propósito: “Ejercicios espirituales para vencer a sí mismo y
ordenar su vida, sin determinarse por afección alguna que desordenada sea.”
Si nos guiamos por el título de la obra de Nieremberg, parecería que para lograr
esta “reforma de vida” habría que despreciar las cosas temporales y vivir esta vida, en
una especie de añoranza de lo eterno. Sin embargo, a lo largo del texto, encontramos
el mismo espíritu que San Ignacio había plasmado en el principio y fundamento de sus
ejercicios espirituales:
“El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor
y, mediante esto, salvar su ánima; y las otras cosas sobre la haz de la tierra son
criadas para el hombre, y para que le ayuden en la prosecución del fin para que
es criado. De donde se sigue que el hombre tanto ha de usar de ellas cuanto le
ayudan para su fin, y tanto debe quitarse de ellas cuanto para ello le impiden.”
Por lo tanto, esta “diferencia” entre lo temporal y lo eterno está en relación con
la finalidad de la vida del hombre. Nieremberg pretende que el lector internalice esta
“diferencia” de manera vital y existencial. Las “cosas sobre la haz de la tierra”, lo temporal,
son medios que se deben “usar” para alcanzar el fin, o sea la eternidad feliz junto a Dios,
el creador.
Podemos preguntarnos aún, ¿cuál fue el motivo por el cual el P. Serrano y sus
compañeros jesuitas en las reducciones, eligieron precisamente esta obra como “instrumento
pastoral” para los neófitos guaraníes? Creemos que la respuesta no hay que
buscarla tanto por el grado de adaptabilidad al sujeto misionero, sino en el enorme
prestigio que gozaba la obra de Nieremberg. Hemos visto que el mismo Padre General
de la Compañía alentó su traducción junto con el Flos Sanctorum. Lo atestigua también
la cantidad de ediciones, traducciones y ejemplares que se han conservado. La misma
imaginería jesuítica del siglo XVII ilustra su prestigio. Veamos un ejemplo. En 1671,
salía del taller del pintor sevillano Juan de Valdés Leal (1622-1690), un lienzo destinado
al claustro de la casa profesa de la Compañía de Jesús en la misma ciudad. Se trataba
de imágenes de San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja, segundo general de la
órden. Ambos santos aparecen arrodillados delante de la esfera terrestre y recibiendo de
manos del Jesús-niño las iniciales IHS (Iesus Hominum Salvator) en forma de llamas
sobre el mundo. El Niño Jesús tiene la Cruz de la Pasión en la mano izquierda y la Sagrada
Eucaristía en la derecha. En la parte superior aparece la “Gloria de Dios” con el
Padre, el Espíritu Santo y la Virgen rodeada de ángeles. Lo curioso es que debajo de los
dos santos fundadores hay dos libros. Uno mas cercano a San Ignacio: el libro de los ejercicios.
Otro mas cercano a San Francisco, el De la Diferencia de nuestro Nieremberg.
La colocación del libro de Nieremberg junto al de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio
y debajo del manto protector de los dos fundadores, le daba una cierta cualidad de “fundacional”. Basten estos ejemplos para tomar conciencia del aprecio que existió entre la comunidad jesuita y más allá de ella, de la obra que nos ocupa en esta introducción.

8. Los grabados de De la diferencia
Como queda registrado en detalle en el prólogo de este libro, la edición hecha
en suelo guaranítico y que aquí se reproduce, contiene 42 grabados. Esta es una de las
particularidades mas notables de esta versión. De todas las ediciones de la Diferencia, sin
duda es la que tiene mas ilustraciones. ¿Porqué esta profusión del componente visual?
Si lo ponemos al impreso en el contexto reduccional jesuítico, es evidente que tiene
que ver con el sujeto al cual estaba destinado. No tenemos cifras ciertas sobre el grado
de alfabetización que alcanzó la población de las reducciones en esta época. Es posible
que no fuera muy alta. Por eso, es razonable pensar que el impreso sirviera para que uno
leyera en voz alta y muchos escucharan. Asi lo sugiere el texto del P. Antonio Sepp que
citábamos mas arriba: “…para leer en el refectorio.”45 Las imágenes entonces, tendrían la
función de ilustrar el texto leído. Podemos presumir que muchas de estas ilustraciones,
corrieron impresas sueltas, para acompañar los relatos leídos por los “padres”, los catequistas,
los caciques, los maestros, etc.
Los estudiosos han determinados que los grabados no son enteramente originales
como se creyó en un momento.46 De hecho, estos estudios han ido poco a poco
encontrando las matrices originales –en general europeas– de muchos de los grabados.
Hoy por hoy se sabe que una parte de los grabados están adaptados de las ilustraciones
del grabador flamenco Gaspar Bouttats (c. 1640-1695), incluidas en la edición
del libro de Nieremberg hecha en Amberes en 1684.47 Otros grabados están tomados
de la Evangelicae Historiae Imagines del jesuita Jerónimo Nadal (1507-1580). El jesuita
mallorquín Nadal fue uno de los diez primeros miembros de la Compañía de Jesús. Secretario
y delegado personal de San Ignacio durante muchos años. Se dice que San Ignacio
mismo fue quien movió a Nadal a componer la Evangelicae Historiae Imagines como
medio de apoyo a los Ejercicios Espirituales. Esto se concretará solamente después de
su muerte cuando las 153 escenas seleccionadas por él fueran producidas por Bernardino
Passeri, Marten de Vos y Anton Wierix e impresas por las prensas antwerpianas de
Christophe Plantin y Martinus Nutius en 1593.

Jerónimo Nadal, Adnotationes et meditationes
Sin embargo, el origen de muchas de las imágenes todavía hoy nos es desconocido. A pesar de ello, hay mucho mas campo de investigación. Principalmente hace falta ahondar en lo que respecta al grado de adaptación que supuso la creación y reproducción de estos grabados en la selva misionera.49 Según Ricardo González, la “reelaboración americana” de los grabados europeos usa al menos cinco modos adaptativos:

  • 1. Cuando se copia fielmente la composición original como el caso de la última lámina del libro V tomada de la imagen de Bouttats en la p. 633 de la edición de Amberes de 1684.
  • 2. Se invierte la copia. Esto sucede cuando el grabador duplica directamente el original que luego sale invertido como en un espejo. Tal el caso del grabado en el libro III, ƒ 12 tomado del grabado de Bouttats en la p. 260.
  • 3. Se modifican parcialmente los originales desplazando de lugar los cuadros, agregando figuras nuevas o quitando algunas. El ejemplo mas representativo es la ilustración del fin de la vida en el libro II, ƒ 4 que corresponde a la de Bouttats en la p. 3.
  • 4. Se amplían escenas parciales de los modelos europeos.
  • 5. Se agregan imágenes autónomas de fabricación local como el caso del jaguar en la lámina del libro I, ƒ 12.
Pbro. Dr. Fernando Gil
Facultad de Teología
Universidad Católica Argentina

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