De la diferencia entre lo Temporal y Eterno



Tapa del libro

Crisol de desengaños con la memoria de la eternidad, postrimetrías humanas y principales misterios divinos.


Prólogo

 
Nos encontramos celebrando el Bicentenario de la Revolución de Mayo, hecho
histórico que marca un antes y un después para el destino de estas tierras de América.
Los acontecimientos que esta Revolución provocó, darían nacimiento a la creación y conformación de varias repúblicas que cambiarían el mapa político de Sudamérica.
El Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades, fundado en 1872, se
denomina Bonaerense por ser anterior a la federalizacion de la Ciudad de Buenos Aires,
es la entidad cultural más antigua del país. Diversas fueron las personalidades1 que integraron
nuestro Instituto, innumerables son las conferencias, exposiciones y publicaciones2
que hemos hecho a lo largo de más de un siglo, somos una de las entidades que más
medallas acuñó en el país. Promovimos y tuvimos a nuestro cargo la dirección ejecutiva
“ad honorem” de la erección del Cenotafio en homenaje a los Caídos en la guerra de las
Islas Malvinas y el Atlántico Sur de 1982, en las barrancas de la Plaza San Martín, en
Retiro.
Por todos estos hechos, resolvimos, que una de las formas de rememorar el Bicentenario
de Mayo sería reeditar, en forma facsimilar, el “incunable” rioplatense “De la
Diferencia entre lo temporal y eterno” escrito por el Padre Juan Eusebio Nieremberg de
la Compañía de Jesús, traducido al guaraní por el Padre Joseph Serrano de la misma
Compañía e impreso en la imprenta instalada en el pueblo de Loreto de las reducciones
jesuíticas en 1705. El famoso libro del Padre Nieremberg había tenido su primera edición
en Madrid en 1640 y múltiples reediciones con traducciones al latín, al alemán, al
francés, al italiano, al ingles y aún al árabe.
Si bien con anterioridad a este libro los jesuitas bajo la dirección del Padre español
Joseph Serrano como traductor, y el Padre austríaco Juan Bautista Neumann como
tipógrafo, editan en 1700 “El Martirologio Romano” del que no se conserva ningún ejemplar
completo, sí se sabe que esta edición fue muy defectuosa y tuvo graves fallas. Se
encontraron en 1993, en Concepción, una de la Misiones Jesuíticas de Chiquitos en el
Departamento de Santa Cruz en Bolivia, 138 páginas de las 340 que se estima constituían
el texto completo. Esto en principio haría suponer que el libro se terminó, pero no
existe ninguna constancia documental de que así sea.
1 Entre tantos otros fueron Miembros de Número del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades:
Bartolomé Mitre, Andrés Lamas, José Maria Gutiérrez, Diego Barros Arana, Vicente Fidel López,
Benjamín Vicuña Makenna, Ángel Justiniano Carranza, Jerónimo Espejo, Luís Jorge Fontana, José
Ignacio Garmendia, Francisco Pascasio Moreno, Estanislao S. Zeballos, Antonio Zinny, Miguel Ángel
Cárcano, Matías Errázuriz, Antonio de Santamarina, Luís Peralta Ramos, Enrique de Gandía, Martiniano
Leguizamón, Ricardo Levene, Leopoldo Lugones, Manuel Mújica Láinez, Carlos Noel, Elisa Peña,
Alfredo Taullard, Carlos Alberto Pueyrredón, Alejandro E. Shaw, Alberto Dodero (H), Ricardo W Staudt,
, Marcelino Ugarte, Bonifacio del Carril, Armando Braun Menéndez, Humberto F. Burzio, Roberto
Echepareborda, Federico Fernández de Monjardin, Marcial F Quiroga, etc.etc.
2 El libro que hoy presentamos es el quinto de una serie de publicaciones facsimilares de rarezas bibliograficas.

El segundo libro editado por los jesuitas, fue el “Flos Sanctorum o Vida de los
Santos”, del Padre Pedro de Rivadeneira, del que tampoco se conoce ningún ejemplar y
al igual que el anterior tuvo serias deficiencias. Existen fundadas dudas en cuanto a su
terminación. Estos datos iniciales se conocen por los testimonios de los Padres Antonio
Sepp en 1701 y de Miguel Streicher en 1725.
Con motivo de la expulsión de los jesuitas en 1767 resuelta por Carlos III, en
los inventarios de sus bibliotecas aparecen menciones a estos dos primeros libros. Pero
reitero, no existe ningún ejemplar completo conocido de ellos y por lo arriba expuesto es
que el libro del Padre Nierembreg se lo puede considerar el primer incunable rioplatense
que se conserva en la actualidad.
Nuestro libro fue impreso, como decíamos, en el año 1705 en la misión jesuítica de
Loreto. Con respecto a otras ediciones europeas, se destaca por la cantidad de grabados incluidos.
Estos fueron realizados enteramente en las reducciones. Uno de ellos trae la firma
de Joan Yapari, conocido grabador guaraní. El libro tomado como modelo para la edición
de las reducciones, fue la edición en español hecha en Amberes en 1684 por el impresor
GerónymoVerdussen. Esta edición está ilustrada con una anteportada y once grabados de
Gaspar Bouttats. (edición digitalizada que adjuntamos en un CD a este libro). 3
Es muy importante destacar que con excepción del papel que es genoves, el resto
de los elementos utilizados: tipos, tinta y prensa, fueron hechos en las misiones, motivo
este que la transforma en la primera imprenta de origen americano. El libro esta conformado
de:
  • Portada p.p 1
  • Libro I p.p 68 en guaraní
  • Libro II p.p 99 en guaraní
  • Libro III p.p. 87 en guaraní
  • Libro IIII p.p 133 en guaraní
  • Libro V p.p 85 en guaraní
  • Varios. Títulos p.p 12 en español
  • Grabados 42 son láminas sin imprimir ni numerar detrás
  • En blanco p.p 5 páginas: primera, final y 3 intermedias

Esto nos da un total de 1 Portada, 472 páginas en guaraní, 12 páginas en español
que hacen un total de páginas escritas 485, 42 grabados, 5 páginas en blanco y la
totalidad de los grabados sin numeración detrás. La numeración de las paginas en los
diferentes libros en algunos casos esta alterada o invertida. Las viñetas suman 69.

3 Digitalización que nos facilitara la Directora de la Biblioteca Nacional del Maestro, Lic Graciela Perrone
del ejemplar existente en dicha biblioteca Nº catalogo 19890 y realizada por el filólogo Martín
Paz. Debemos destacar que hoy es el único ejemplar conocido en Argentina. Leopoldo Lugones siendo
Director de la citada Biblioteca lo adquiere en Londres en el año 1922, por 750 Libras esterlinas equivalente
a $3.000.-m/n de aquel entonces, Nº exp. 16.715. Existen otros ejemplares en la Biblioteca Nacional
de Chile, la Universidad de Maastricht Holanda, en la Cambridge University de Gran Bretaña y en la
Bibliotheque de Lyon Francia.

 
Con respecto a los grabados, es evidente que los jesuitas y los artesanos guaraníes
tuvieron a la vista varias series de grabados de diferentes autores de libros europeos ilustrados,
de los cuales seleccionaron los más convenientes. La numeración de cada grabado
esta hecha a mano, el número de cada uno de ellos corresponde a la página anterior, esto
explica por qué estando todos en página impar tienen número par, 6 están sin numerar,
algunos números se repiten ya que corresponden a diferentes libros. También debemos
destacar que no todos los grabados tienen el mismo tamaño que las paginas escritas sino
que en algunos casos son un poco menores. Evidentemente todo esto nos provoca, una
serie de interrogantes que sin duda merecen un estudio más profundo y técnico.
Aquí surgen algunas dudas que nosotros hemos tratado de esclarecer y nos referimos
al numero real de: páginas, grabados y viñetas; ya que el Padre Furlong afirma que
son 438 las páginas, aparentemente no cuenta 1 portada y los 43 grabados como asevera
que contiene, que sumados, arrojan un total de 482 páginas.
Nosotros comprobamos 485 páginas y 42 grabados, que hacen un total de 527 páginas.
En cuanto a las viñetas, el Padre Furlong en sus escritos se contradice ya que en algunos
casos habla de 67 y en otros de 77. Nosotros constatamos que el número real es de 69. Por
último en cuanto a los grabados que reitero el dice que son 43, nosotros constatamos 42.
Es evidente que el Padre Furlong esta equivocado en cuanto a los grabados ya
que el dice que el ejemplar que tuvo a la vista es el de Elisa Peña, pero evidentemente
con el cual no trabajó. Lo cierto es que para sus trabajos tuvo como referente el ejemplar
de Corradini. Ello explicaría las diferencias que surgen con nuestras afirmaciones.
Vale explicitar que nosotros para realizar esta edición tuvimos el ejemplar de
Luján a la vista y página por página fuimos fielmente compaginando esta reedición 4.

4 Ejemplar con el que nosotros trabajamos durante muchos días y largas horas de estudio,
investigación y análisis conjuntamente con el Miembro de Número Don Arturo Villagra y
Eduardo Zotta, técnico gráfico del Instituto Salesiano de Artes Gráficas, en el Museo de Luján.
Labor que pudimos realizar gracias a la colaboración y buena disposición de la Jefa del Archivo
y Biblioteca, la Museóloga Susana Rossi y la Asesora Histórica la Museóloga Mariana Luchetti.
Debemos destacar el perfecto estado de conservación en que se encuentra este ejemplar, considerando los trescientos años que tiene el mismo, con las consiguientes manchas de humedad y oxido de la tinta, propias del transcurso del tiempo, como así también los defectos y fallas lógicas de la inexperiencia de sus impresores.
Aquí corresponde hacer una aclaración: cuando Enrique Peña lo hizo reencuadernar en Paris, lamentablemente el encuadernador guillotinó el libro con el fin de emparejar las páginas y así poder dorar el canto, para ello cortó en algunas páginas el texto y en otras la numeración. Esta deplorable mutilación desmerece la calidad de este “Incunable”. Por otra parte debemos precisar que numerosas hojas aparecen cortadas en la parte correspondiente al lomo, pero ello se debe a la dificultad que existió al momento de digitalizar el libro, ya que de abrir más el mismo para su mejor digitalización de algunas hojas junto al lomo, se corría el riesgo de romper el cosido de los cuadernillos ya de por sí muy débiles debido al transcurso del tiempo, y consecuentemente el libro.
Por ello en su momento se optó por sacrificar en algunos casos la calidad de la reproducción a favor de preservar el estado del libro.
Esto sumado a las observaciones anteriores dificulta su lectura.
También aquí corresponde indicar que en un primer momento nuestra intención fué la de imprimir el libro con papel ahuesado de 90 gramos, con el fin de asemejarlo al papel antiguo, pero desgraciadamente este propósito se frustró y no pudimos concretarlo dado que la impresión por la tonalidad del papel nos daba imágenes muy oscuras, luego de numerosas pruebas se decidió que mejoraría la calidad visual si se lo imprimía en papel ilustración mate de 120 gramos y así se resolvió.

 
Por otra parte gracias a la colaboración del bibliófilo y librero Alberto Casares quien
tiene en su colección la totalidad de las placas fotográficas que tomó el Padre Furlong,
comprobamos que las mismas son 42.
También afirma en su libro “Historia y Bibliografía de las Primeras Imprentas Rioplatenses”,
en el Tomo I de l953, en la pagina 328 que: “Aunque la mayor parte de las
láminas son reproducciones de las que en 1684 hizo Bouttats para la edición del libro
de Nieremberg, impreso en Amberes, tenemos que advertir que a lo menos una tercera
parte, son parcial o enteramente originales. Aún las que son copias, están de tal suerte
ejecutadas que no cabe dudar de la destreza y habilidad de aquellos indígenas que en estas
apartadas regiones del Nuevo Mundo emulaban a los artistas de Italia, de Alemania
y de Holanda”. Pero el libro de Amberes reitero solo cuenta con 11 grabados por lo que
desconocemos que elementos tomó el Padre Furlong para hacer esta afirmación.
En cuanto a los grabados, de esto se desprenden tres hipótesis:
Una primera: que al libro del Museo de Luján cuando se lo reencuadernó en
París, siendo su propietario Enrique Peña, le quitaron un grabado.
La segunda: que es la mas difundida y aceptable, que al ejemplar de Corradini le
agregaron en Inglaterra un grabado sin numerar, que es de “La Inmaculada Concepción”,
que está reproducida en “Historia General del Arte en la Argentina” de la Academia Nacional
de Bellas Artes, Tomo II, página 104, año 1983. Esta última hipótesis estaría avalada por:
a) que dicho grabado sería de papel inglés, cuando la totalidad del libro como citáramos
antes es de origen genoves, b) en el ejemplar de Luján no existe rastro alguno de sustracción
por rasgado o cortes de páginas. c) la factura de este grabado no es coincidente ni con
los originales que contiene el ejemplar de Amberes de 1684, ni tampoco con los existentes
en la edición jesuítica de 1705. d) la colección de fotografías de los grabados tomadas por el
Sr. Ricardo Staudt y actualmente en poder de un coleccionista privado, las tomadas por el
Padre Furlong y que integran hoy la Colección Casares y las que contiene el libro de Lujan,
coinciden en que 42 son los grabados. Es decir, todas estas hipótesis son concordantes y
darían certeza en cuanto al número de grabados originales.
Una tercera hipótesis, sería que el libro se encuadernó con grabados originales hechos
por los grabadores guaraníes o copiados de grabados europeos, pero que también tal
vez hayan incluido grabados traídos de Europa con el fin de facilitar la catequización de los
guaraníes, que luego ante la necesidad, algunos lo hallan incorporado al libro. Esto podría
explicar el porque de la diferencia en el tamaño de algunos de los grabados con el resto de
las hojas del libro. Pero esto es algo que quizás siempre sea nada más que una hipótesis.
Por otra parte debemos destacar, en primer lugar, que el ejemplar impreso en las
misiones jesuíticas de 1705 está escrito en un guaraní arcaico que hoy es de muy difícil
comprensión. En segundo lugar, que la edición de Amberes de 1684 escrito en español, que
el Padre Serrano tomo para traducir al guaraní, tampoco es el español que hoy utilizamos.
Aquí corresponde advertir y destacar la capacidad y el conocimiento que tenía
el Padre Serrano como filólogo, al traducir del español al guaraní conceptos abstractos
que atañen al espíritu, el alma y lo divino, para hacerlos comprensibles a los pueblos guaraníes.
 
La presente edición que contiene los dos ejemplares, uno impreso y el otro
digitalizado, nos permitirá cotejar ambos textos, que son contemporáneos y consecuentemente
hacer un estudio más acabado y ajustado del guaraní original. También
podremos comparar los grabados y ello nos permitirá determinar cuales se copiaron
en forma idéntica, cuales fueron modificados y cuales fueron inspiración de los grabadores
guaraníes.
Debemos resaltar que por la calidad de su impresión, todos los conocedores entienden
y coinciden que recién en 1880 se la pudo superar. Por ello debemos ponderar
el esfuerzo que significó lograr tal grado de excelencia considerando lo alejado que las
reducciones se encontraban de los centros culturales.
De este libro, que es el primer “incunable” argentino, solo quedan conocidos dos
ejemplares completos y solo páginas sueltas en la Biblioteca de la Compañía de Jesús en
Roma que no llegan a las 100 páginas y en la Biblioteca-Archivo en Asunción Paraguay
46 páginas.
De los dos únicos ejemplares conocidos, uno se encuentra en poder de un coleccionista
privado, ejemplar del que se tiene noticias por primera vez por el catalogo Nº
546 de la librería Maggs Bros de Londres en 1930, lote N° 173 con un precio de venta
de 750 libras esterlinas. En el mismo se consigna que tiene 43 grabados pero no se hace
mención al número de páginas que conforman el libro. También dice “una de dos copias
conocidas”. Algunos autores afirman que luego aparece en una subasta en Sotheby´s
en 1948, esto es falso ya que en 1939, en París lo adquiere Don José Corradini uno de
los propietarios de la Librería L’ Amateur, quienes finalmente en 1979 se lo venden en
Buenos Aires, a quien creemos que es aún su actual poseedor.
El Padre Furlong en un trabajo inédito escrito en diciembre 1958, y que luego
de transcurridos 5 años de su fallecimiento, es publicado en el Catálogo de la Librería
L’ Amateur “Biblioteca Jesuítica” N° 41 de abril 1979, en el que se ofrece a la venta este
ejemplar lote N° 150, decía “…que este ejemplar fue adquirido en España en 1777 por
el Reverendo R.D Waddilove quien a su regreso a Inglaterra se lo llevo consigo….uno
de los nietos posteriormente se lo regala al Obispo de Brechein, en 1872 en Escocia. A.
H. Oxley nos ofrece estas noticias el 5 de octubre de 1872 y las consigna en una hoja que
se halla al frente del valioso tomo”.
Es de hacer notar que en la descripción del libro el Catalogo de L’ Amateur dice
que contiene 438 páginas, 43 láminas y 67 viñetas, es evidente que cuando confeccionaron
el catálogo se guiaron por los números que dio el Padre Furlong y que no cotejaron
con el ejemplar que ellos sacaban a la venta, ya que de lo contrario hubieran advertido
el error y lo habrían enmendado. Sin embargo de ser correctos los datos consignados en
el Catálogo de L’ Amateur estaríamos hablando de otro libro, o de lo contrario, a este le
faltan 47 páginas, le sobra 1 grabado y le faltan 2 viñetas, ya que el de Luján contiene
485 páginas, 42 grabados y 69 viñetas. Esto estaría evidenciando: que son dos libros diferentes
o que a este ejemplar le faltan páginas. La única forma de llegar a la verdad será
algún día cotejar ambos libros.
No debemos olvidar que al Padre Furlong lo unió una larga amistad con el amable,
afectuoso y avezado rastreador de libros únicos, mapas, documentos, manuscritos,
grabados, códices y todo aquello que colma de satisfacción material y espiritual a todo
coleccionista, que fue Don José Corradini, con el pasaba largas horas en la librería, estudiando
los diferentes libros y documentos que Don José desinteresadamente, ponía a su
disposición, por ello tuvo acceso también a este ejemplar.
Además en este mismo Catálogo, con el número de lote 151 se ofrece la edición
de Amberes de 1684, en el mismo se consiga: anteportada y 11 grabados, ejemplar que
por la información que poseemos hace ya varios años habría salido del país. Es importante
señalar que Don José Corradini en 1944 pensó en reeditarlo con la colaboración
financiera del industrial y mecenas de origen alemán Don Ricardo Staudt, pero el deceso
de este último frustro la iniciativa.
El otro ejemplar cuyo origen es indubitable y que por los elementos que hemos
podido adjuntar podría ser tal vez, el único ejemplar completo existente, se encuentra
en el Museo de Luján, (cuya digitalización hoy publicamos) este ejemplar integró la
colección de Pedro De Angelis, que antes había pertenecido a la librería de los jesuitas
en Paraguay. De Angelis hombre este de múltiples inclinaciones intelectuales, conoce en
Europa a Bernardino Rivadavia quien lo invita a venir a Buenos Aires.
En estas tierras, su pluma se pone al servicio de los gobernantes de turno, hasta
que finalmente con Juan Manuel de Rosas como Gobernador, se transforma en su publicista.
Caído Rosas pierde sus empleos, su situación económica-financiera se torna
muy difícil y por ello decide vender su colección de libros y documentos al Emperador
del Brasil Don Pedro II. En Río de Janeiro se encuentra con que el Emperador hace
una selección de los mismos y desecha el resto. De vuelta a Buenos Aires, en su paso por
Montevideo, trata de vender el resto de su colección en esa ciudad, pero su objetivo se ve
frustrado ya que el resultado tiene una suerte desigual.
El libro del Padre Nierembreg, De Angelis no quiso venderlo ni en Brasil, ni en
Montevideo, pues sabía de su rareza, ya que en aquel entonces era el único ejemplar que
se conocía de los no más de 100 ejemplares que se estima originalmente se habrían editado.
Debemos destacar que De Angelis recién en 1853 con motivo de la publicación de
un apéndice del Catalogo de su Biblioteca lo da a conocer por primera vez.
Ya en Buenos Aires su estrechez económica se hace mas seria, esto motiva que
resuelva su venta en 1856, para ello se lo entrega a Abel Ledoux dueño de la Librería La
Victoria de la calle Perú N° 20, y lo adquiere el Sr. Rafael Manuel Trelles por 30 pesos
oro, esto provoca el disgusto de Bartolomé Mitre ya que hacía tiempo que estaba deseoso
por incorporarlo a su biblioteca y por un día pierde de comprarlo. Al fallecimiento de
Rafael en 1880, lo hereda su hermano Ricardo, quien fallece en 1893. En 1894 Mitre
intenta comprarlo ofreciendo siete veces lo que había pagado Rafael Trelles, pero la
operación no se concreta y finalmente lo adquiere el Sr Enrique Peña, que a su muerte
acaecida en 1924, pasa a su hija Elisa, quien 1954 lo dona al Museo de Luján.
Nuestro primer objetivo era lograr una copia digitalizada del libro, para ello
tomamos contacto con el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Don Daniel
Scioli, quien nos vincula con la Directora Provincial de Patrimonio Cultural Señora
Marian Farias Gómez y por su intermedio logramos que el Museo de Luján nos entrege
un CD con la reproducción digitalizada del mismo.
 
Con la digitalización ya en nuestro poder, salimos a buscar quien o quienes podrían
financiar su impresión, ya que nuestro propósito en este caso no era su venta sino la
entrega gratuita a Universidades, Bibliotecas, Museos y Centros de Estudios nacionales
y extranjeros.
Es así que tomamos contacto con el Presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos
Aires, Don Adelmo J.J. Gabbi, lo interesamos en su publicación y se compromete a
financiar parte del libro. Acto seguido nos contactamos con el Presidente de la Bolsa de
Comercio de Rosario, Ing. Cristián F. Amuchastegui, quien acepta compartir el costo de
impresión con la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, así se logra su financiamiento. Por
otra parte, sabíamos que incrementaría la trascendencia de este hecho, que las dos Bolsas
más importantes del país conjuntamente con el Instituto Cultural más antiguo de la Argentina,
sumaran esfuerzos en algo tan caro a nuestros orígenes culturales y bibliográficos.
También debemos destacar que acrecienta el valor de esta reedición la inestimable
colaboración de nuestro Miembro Correspondiente el Padre Fernando Gil, Vicedecano
de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina quien quitando tiempo
a sus múltiples obligaciones, generosamente aceptó hacer el trascendente y esmerado
estudio que incorporamos al libro como Introducción.
Hace ya unos cuantos años atrás el Padre Guillermo Furlong Cardiff, historiador,
bibliófilo y un profundo y avezado investigador de este libro, tuvo igual propósito pero
lamentablemente no lo pudo concretar, y hoy gracias a la suma de voluntades ese propósito
se hace realidad.
Pues bien, por la importancia que este libro tiene para todos los bibliófilos de
nuestro país y del mundo, por ser el primer “incunable” del Río de la Plata que se conserva,
por ser el primer libro completo que se conoce proveniente de una imprenta hecha
en América, por estar escrito en guaraní, por el singular hecho de que solo quedan dos
ejemplares, por la calidad de sus grabados e impresión, porque en él trabajaron impresores
guaraníes dueños ancestrales de estas tierras, porque es una indubitable demostración
del desarrollo cultural alcanzado por nuestros pueblos originarios, por ser a no dudarlo
uno de los grandes logros culturales de las reducciones jesuíticas en América. Por todo
esto, entendemos, que la forma mas acabada de rendir homenaje a nuestras raíces culturales
es reeditando en forma facsimilar este libro.
No dudamos que esta reedición facsimilar, reúne una serie de condiciones muy particulares,
y únicas, que lo van a convertir en un verdadero acontecimiento bibliográfico. Por
otra parte, el poder efectivizar este propósito sin duda será una contribución a preservar
nuestra cultura y educar a nuestros ciudadanos, en el conocimiento de nuestros orígenes.
Nosotros desde el Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades, siempre
sostuvimos que la cultura da identidad a los pueblos y la educación hace al ciudadano,
justamente ambos objetivos hoy están plasmados en este libro.
Diego Lo Tártaro
Presidente
Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades
 

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